lunes, 16 de agosto de 2010

¡El montículo, muy encendido!

Foto tomada de thedailybeast.com

El béisbol de las Grandes Ligas se juega este año en el montículo, no en la caja de bateo. Han pasado cuatro meses y medio de la temporada regular y las ofensivas de los equipos se han estrellado con unos brazos que las silencian. Entre el 8 y el 15 de agosto no pararon las noticias acerca de rendimientos destacados por parte de los pitchers.

Jon Lester (Medias Rojas) y Roy Halladay (Phillies) blanquearon por ocho episodios a los Rangers y a los Mets, respectivamente. Frente a los Atléticos, Brian Duensing de los Mellizos por primera vez lanzó nueve entradas sin recibir carrera.

Kevin Slowey, también de los Mellizos, salió de un juego después de siete entradas sin permitirle hit a los Atléticos, en el mismo día que Brian Bullington (Reales) limitó a los Yankees a dos imparables en ocho episodios.

El venezolano Félix Hernández duró ocho entradas, no le anotaron y en cambio se le poncharon 13 veces cuando se paró en el montículo y se enfrentó a los Atléticos.

Brandon Morrow (Azulejos) al medirse a los Rays logró 17 ponches y quedó a un out del no-hitter, el cual también por poco lo alcanza R.A. Dickey de los Mets al lanzarle a los Phillies, aunque no lo perdió en el último instante.

Estos hechos siguieron a la última gran hazaña, que se remonta al 26 de julio cuando Matt Garza, abridor de los Rays, lanzó un no-hitter frente los Tigres para aportar una razón más a la consideración del 2010 como el ‘Año del pitcheo’.

Lo alcanzado por Garza no ha sido el primero y único juego sin hit de la temporada. Los aficionados han presenciado cinco, dos de ellos juegos perfectos.

Hay que remontarse a 1880 para encontrar una temporada con dos juegos perfectos. En ese año, Lee Richmond y John Ward sacaron los 27 outs sin permitir que un rival se embasara.

En el 2010, Dallas Braden (Atléticos), un pitcher de 26 años, y Roy Halladay, uno de los mejores serpentineros de la década, copiaron lo hecho por Richmond y Ward. Incluso por poco se presencia una tercera 'perfección', de parte del venezolano Andrés Galarraga de los Tigres, pero el umpire Jim Joyce sentenció mal la jugada de la consagración al no ver un out claro en la primera base.

Ubaldo Jiménez (Rockies), Edwin Jackson (Diamondbakcs) y Garza son los dueños de los tres no-hitter restantes.

Los números se imponen, pero hay más

El pitcheo se impone y no lo demuestran simplemente encuentros en los que los rivales no logran conectar hits o anotar carreras. Varias estadísticas, en las que se cuentan los juegos disputados hasta el domingo 15 de agosto, favorecen a los lanzadores como nunca lo habían hecho en varios años.

Hay una reducción considerable en la efectividad de carreras limpias permitidas (ERA) de 4.31 en el 2009 a un 4.12 en el 2010. La cifra es incluso la más cercana al 3.75 con la que acabó la campaña de 1992.

Los bateadores están haciendo más swing, pero para poncharse y conectar menos jonrones. Los pitchers otorgan cerca de 6.96 ponches en cada juego, lo más alto en la historia de las Grandes Ligas, con una relación de 2.13 ponches/base por bola nunca vista en todo el siglo XX y sólo superada en seis años del XIX, en los cuales el promedio de equipos era de 14.

“Están lanzando strikes y tienen muy buen repertorio para poner fuera de balance a los bateadores. Se trata de ejecutar el pitcheo en el momento correcto”, consideró Tim Wakefield, pitcher de los Medias Rojas de Boston de 43 años.

Bengie Molina, un catcher con 13 años de experiencia, agregó que los “pitchers han perdido el miedo y están lanzando más adentro, hacia el cuerpo del bateador”.

En 1993 se veían en promedio 0.89 cuadrangulares por juego, un dato por debajo de 1 que finalmente encontró compañía en el 2010 ya que solo se admiten 0.95.

Para José López, tercera base de los Marineros de Seattle que este año ha tenido un bajón ofensivo, los lanzadores “este año están más fuertes y han tenido un mayor control. A los bateadores no les gusta agarrar algunos lanzamientos y siempre esperan el pitcheo oportuno para darle a la pelota. Le doy mucho crédito a los pitchers”.

Los distintos rendimientos de los conjuntos también deben mirarse a la hora de explicar el gran momento que se vive en el montículo. “También se da el caso en que buenos pitchers se enfrentan a equipos mediocres ofensivamente. Los Marineros de Seattle son un buen ejemplo, la ofensiva no es muy buena acá, entonces el buen pitcheo se lleva solo una a dos carreras cuando viene. Es una mezcla también de buen pitcheo y mal ataque”, señaló Larry LaRue del Tacoma News Tribune.

Otra razón, y en la cual los umpires están involucrados, fue dada por David Ortiz, bateador designado de los Medias Rojas de Boston: “Los pitchers han progresado con el paso del tiempo y a veces la zona de strike no es la misma, y eso es algo que el bateador no puede controlar”.

La juventud manda

Los últimos dos años se han caracterizado por el retiro de grandes pitchers como Randy Johnson, Curt Schilling, Greg Maddux y Tom Glavine, quienes ocuparon las portadas de las páginas deportivas por sus brillantes actuaciones en los 90 y en la primera década del presente siglo. Es nostálgico no verlos más parados en el montículo, pero el 2010 ha contado con un grupo numeroso, talentoso y juvenil de lanzadores.

Se presentan los casos de abridores que siguen confirmando su potencial como Tim Lincecum (26 años), ganador de los últimos dos Cy Young en la Liga Nacional con los Gigantes; Jon Lester (26), de los mejores zurdos en las Grandes Ligas y pieza importante en la rotación de los Medias Rojas; Ubaldo Jiménez (26), líder en victorias con 17; Josh Johnson (26) de los Marlins, quien alcanzó a registrar efectividad por debajo de dos; Félix Hernández (24), con el mayor número de salidas de calidad en la Liga Americana.

“Es el tiempo de los pitchers y va a durar un poco tiempo. No sé de los otros, pero en cuanto a mí es la confianza”, manifestó Félix Hernández, cuyos números de victorias y derrotas(8-10) en el 2010 se deben más a la improductividad ofensiva de los Marineros.

También hay fenómenos novatos como Mat Latos (22) de los Padres, Mike Leake de los Rojos o Stephen Strasburg (21), quien el 8 de junio enloqueció a fanáticos y periodistas al propinar 14 ponches en su debut con los Nacionales.

Se podría seguir enumerando jugadores, pero las listas serían ‘interminables’…

“Hay lanzadores jóvenes que han sido muy bien desarrollados por los equipos. El pitcheo es algo en lo que las novenas prestan mucha atención y gastan plata”, indicó Sean McAdam, reportero de Comcast SportsNet New England.

Los más experimentados también tienen su aporte en el ‘Año del pitcheo’ como Andy Pettitte (38) de los Yankees, quien en sus 16 años de carrera ha promediado un ERA de 3.87 y lleva 2.88 en 18 salidas (actualmente está lesionado), o Roy Halladay (33) y Cliff Lee (31), ‘maestros’ de lanzar juegos completos.

En la era de la información

No es ningún secreto la amplia cantidad de datos y tecnología disponibles para analizar el comportamiento de un bateador en la caja de bateo. “Más y más sofisticada y detallada información para el pitcheo y la defensa está siendo desarrollada. Sin desmeritar el talento de las generaciones de pitchers que hay hoy en día, éstas cuentan con una mejor y más comprensible información que la que tuvieron sus antecesores”, explicó Mike Bauman, columnista de mlb.com.

“Los pitchers tienen ahora una idea muy clara de dónde atacar al bateador. No se trata solo del montículo al home, también se beneficia la defensa. Hay una sofisticación para saber dónde jugarle a cada pelotero”, agregó Joe Maddon, entrenador de los Rays.

La presencia de juventud en el montículo es buena cuando se tiene tanta colaboración de los avances tecnológicos, según John Farrell, coach de pitcheo de los Medias Rojas. “No hay más secretos. Los jóvenes lanzadores crecieron con los videojuegos, por tanto la aceptación y utilización del video no es complicada”.

De todas formas surge el interrogante si los bateadores, que también recurren a los avances en el video para conocer a los lanzadores, se están quedando atrás en sacarle provecho a los datos disponibles.

Franklin Gutiérrez, jardinero central de los Marineros, no lo ve así. “Tenemos la misma ventaja. Nosotros los vemos cómo lanzan y ellos a nosotros cómo bateamos. El béisbol es cuestión de ajustes y el que los haga mejor acabará con mejores resultados”.

Para el periodista McAdam sí hay un mayor beneficio para el lanzador, pero que se dará en el terreno de juego. “Hay mas información para estudiar a cada bateador y el scouting es más avanzado. Se puede argumentar que hay ventaja para un lado o para el otro, pero el pitcher usualmente tiene la ventaja porque lleva el ritmo del partido”.

‘Nostalgia’ por los esteroides

La historia del béisbol ha estado empañada por la era los esteroides, o la era de la indiferencia de las Grandes Ligas hacia el uso de estas sustancias, en la cual varios nombres reconocidos como los de Mark McGwire, Barry Bonds y Álex Rodríguez cuentan con un asterisco que pone en duda sus monstruosos números.

Se esperó hasta el 2004 para que se pusieran en práctica las sanciones con el aval del sindicato de peloteros, y por tanto no se descarta una influencia directa del mayor control a las sustancias prohibidas sobre el dominio que se está dando en el montículo. “Mucho tiene que ver con el hecho del desuso de esteroides. Cuando tenía el mismo cargo en los Tigres a finales de los 90 se bateaban muchos jonrones”, Rick Adair, ex entrenador de pitcheo de los Marineros.

“Las pruebas contra el dopaje se han reforzado por el Comisionado Bud Selig. Los bateadores son menos agresivos y fuertes a como eran cuando tomaban los productos”, agregó Chuck Cutier, quien trabaja en tareas especiales para el gerente general de los Nacionales de Washington.

Hay quienes no lo ven como una causa de beneficio para los pitchers. “No tengo comentario al respecto porque quién sabe quién estaba usando…”, señaló Farrell. Son los medios y hasta el mismo Congreso estadounidense, junto al famoso Informe Mitchell, quienes han querido conocer toda la verdad de lo sucedido. En otras situaciones, los mismos implicados como Rodríguez y McGwire han reconocido su falla.

“Pienso que no tiene que ver. Uses lo que tu uses, tienes que salir y hacer tu trabajo en el terreno”, indicó Ortiz. El New York Times informó el año pasado que el pelotero de los Medias Rojas estaba en la famosa lista del 2003, en la cual aparecen 103 jugadores que arrojaron positivo en unas pruebas realizadas para determinar si debían establecerse controles.

Con el fin o sin el fin del consumo de los esteroides, el pitcheo en las Grandes Ligas comandado por jóvenes está dando de qué hablar en el 2010. A falta de mes y medio para culminar la temporada regular, no será sorprendente si se dan más no-hitter y por qué no otro juego perfecto. Los bateadores deberán esperar para volver a ser protagonistas.

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